H. G. Wells: El huevo de cristal
Hasta hace un año, había una tiendecilla de aspecto mugriento cerca de ‘Los Siete Cuadrantes’, sobre la que campeaba un letrero amarillo deteriorado por la intemperie, con el nombre de ‘C. Cave, Naturalista y Anticuario’. El escaparate estaba lleno de mercancías curiosamente abigarradas. Comprendía colmillos de elefante y un juego incompleto de piezas de ajedrez, abalorios y armas, un estuche con ojos, dos calaveras de tigre y una humana, dos monos disecados (uno de ellos sostenía una lámpara), una vitrina anticuada, un huevo de avestruz podrido por los huevos de las moscas, aparejos de pesca y una pecera vacía extraordinariamente sucia. Había también, en el momento de empezar esta historia, un bloque de cristal labrado en forma de huevo y brillantemente pulimentado. Aquello era lo que estaban mirando dos personas al pie del escaparate, una de ellas un clérigo alto y delgado, la otra un joven de barba negra, tez morena y ropa modesta. El joven de tez morena hablaba gesticulando con ve…