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Mostrando entradas de septiembre, 2025

El retrato equivocado

Por Fernando Ampuero En sus primeros años de residencia en París, Julio Ramón había conseguido que la importante editorial Gallimard tradujera sus cuentos al francés. Se sentía muy contento y ansioso por ver aquel primer libro en la lengua de Flaubert, y, bueno, éste no tardó en llegar a sus manos, pero su alegría duró los pocos segundos que nos toma echar un vistazo a la tapa y contratapa de un nuevo volumen. La editorial había cometido un grave error: equivocó la foto del autor. En vez de su rostro, imprimió el retrato de un individuo de raza negra, un escritor africano de idioma portugués que tenía su apellido. Julio Ramón se quedó helado. Por varias horas, según me dijo, permaneció escondido en su casa, angustiado y sin saber qué hacer, en la más triste y lastimosa soledad. Para entender esta reacción, este pantano de inquietudes e incertidumbres, no hay que olvidar que Julio era una persona retraída y muy respetuosa de las formas, de los buenos modales. Enfrentado a aquella desazó...

Ribeyro a Juan Gonzalo Rose: “No soy partidario de ese deporte insípido del reportaje por el reportaje”

Las hemerotecas son una fuente inagotable de tesoros periodísticos que no deben quedar en empolvados rincones de las bibliotecas. Hoy rescatamos una curiosa entrevista de Juan Gonzalo Rose a Julio Ramón Ribeyro, dos de los máximos exponentes de la generación de 1950. Él se queda por un instante mirando una próxima lejanía antes de decirme: -Ya me han solicitado hasta cinco entrevistas, una de ellas para la televisión, y yo me he negado a concederlas. Yo le iba a…, pero Julio Ramón prosigue imprevistamente en el uso de la palabra: -Temo que por esta actitud mía se me juzgue mal. Más de uno puede pensar que se trata de arrogancia; no es así. Pienso que una persona, un escritor en este caso, solo debe permitir ser reporteado cuando tiene algo importante o nuevo que expresar. No soy partidario de ese deporte insípido del reportaje por el reportaje. Cuando experimento la necesidad de comunicarme con los demás por una vía no literaria y cuando la naturaleza o la urgencia del asunto así lo ac...

H. G. Wells: El huevo de cristal

Hasta hace un año, había una tiendecilla de aspecto mugriento cerca de ‘Los Siete Cuadrantes’, sobre la que campeaba un letrero amarillo deteriorado por la intemperie, con el nombre de ‘C. Cave, Naturalista y Anticuario’. El escaparate estaba lleno de mercancías curiosamente abigarradas. Comprendía colmillos de elefante y un juego incompleto de piezas de ajedrez, abalorios y armas, un estuche con ojos, dos calaveras de tigre y una humana, dos monos disecados (uno de ellos sostenía una lámpara), una vitrina anticuada, un huevo de avestruz podrido por los huevos de las moscas, aparejos de pesca y una pecera vacía extraordinariamente sucia. Había también, en el momento de empezar esta historia, un bloque de cristal labrado en forma de huevo y brillantemente pulimentado. Aquello era lo que estaban mirando dos personas al pie del escaparate, una de ellas un clérigo alto y delgado, la otra un joven de barba negra, tez morena y ropa modesta. El joven de tez morena hablaba gesticulando con veh...

César Vallejo: Los caynas

Luis Urquizo lanzó una carcajada, y, tragándose todavía las últimas pólvoras de risa, bebió ávidamente su cerveza. Luego, al poner el cristal vacío sobre el zinc del mostrador, lo quebró, vociferando: –¡Eso no es nada! Yo he cabalgado varias veces sobre el lomo de mi caballo que caminaba con sus cuatro cascos negros invertidos hacia arriba. ¡Oh, mi soberbio alazán! Es el paquidermo más extraordinario de la tierra. Y más que cabalgarlo así sorprende, maravilla, hace temblar de pavor el espectáculo en seco, simple y puro de líneas y movimientos que ofrece aquel potro cuando está parado, en imposible gravitación hacia la superficie inferior de un plano suspendido en el espacio. Yo no puedo contemplarlo así, sin sentirme alterado y sin dejar de huir de su presencia, despavorido y como acuchillada la garganta. ¡Es brutal! Parece entonces una gigantesca mosca asida a una de esas vigas desnudas que sostienen los techos humildes de los pueblos ¡Eso es maravilloso! ¡Eso es sublime! ¡Irracional!...

Stephen King: Superviviente

Más tarde o más temprano, la pregunta surge siempre en la carrera de un médico: ¿Hasta qué punto puede un paciente soportar un shock traumático? Según las teorías, hay diferentes respuestas, pero, básicamente, la contestación esencial es otra pregunta: ¿Hasta qué punto el paciente quiere sobrevivir?  26 de enero Hace dos días que la tormenta me arrojó a esta playa. Me he estado paseando por la isla toda la mañana. ¡Qué isla! Mide 190 pasos de ancho por 267 pasos de punta a punta. Además, por lo que veo, no hay nada que comer. Me llamo Richard Pine y éste es mi diario. Si me encuentran (o mejor, cuando me encuentren), puedo destruirlo fácilmente. No me faltan cerillas. Cerillas y heroína. De las dos cosas tengo enormes cantidades, aunque ninguna de las dos valga nada aquí, ja, ja. De modo que escribiré. Al menos, para pasar el tiempo. Para decir toda la verdad —¿y por qué no?, ¡tengo todo el tiempo del mundo!— debería empezar por aclarar que, cuando nací, en Little Italy, el barrio ...